UNA MARIPOSA
PREHISPÁNICA
La
Mariposa Monarca, es la más popular de todas las mariposas en el territorio
central de la República Mexicana. Sus elegantes alas negras y anaranjadas
adornan los bosques de los Estados de México y Michoacán durante el invierno.
Además de ser una bella especie del reino natural, la Mariposa Monarca (Danaus
Plexippus Linneo) fascina por sus cualidades de adaptación biológica.
Sin embargo la importancia que se le ha otorgado no viene de la enorme difusión
que se originó en los últimos años de la década de los 70´s, sino que al hacer
una revisión extensa encontramos en un pequeño libro titulado "La Mariposa
Sagrada" de Heidi Mc Allister, que la Mariposa Monarca ha inspirado admiración
desde épocas remotas.
Entre las culturas prehispánicas que habitaron la República Mexicana, las más
importantes fueron la teotihuacana(200 a 900 d.C) y la azteca (1300 a 1523 d.C).
Dentro de su simbolismo ritual y en sus objetos de uso diario, destacó entre
diversos animales la mariposa. Los aztecas la reconocieron como Quetzalpapalotl
o Mariposa Sagrada. El insecto causó tal impacto que fue objeto de culto y se le
dedicó un centro de estudios científicos. Creían que las mariposas eran
angelitos muertos que regresaban a la tierra, los indígenas veían una cara
humana en las alas de la Monarca. Por otra parte, el grupo mazahua la conoció
con el nombre de "Hijas del Sol"; tal vez por el color brillante de sus alas o
porque con el despertar de la Monarca llegaba el sol de la primavera.
En la cultura teotihuacana la mariposa estuvo representada en sellos, narigueras
y tocados, sus formas van desde la más natural hasta las completamente
estilizadas, en las que a veces resulta prácticamente irreconocible.
En época más reciente, el pueblo mexica, portador de la cultura azteca, la
representó en sellos, trabajos de pluma, pequeñas mantas, algunos códices,
grabados en piedra o como parte de tocados y escudos de los guerreros. Los
antiguos mexicanos tuvieron un gran conocimiento de los tipos de mariposas y de
la vida de éstas, así mismo las hicieron parte de sus mitos y supersticiones. En
el ornato y en el decorado desempeñaron también un papel muy importante. El
nombre náhualt para designar a la mariposa era "papálotl". La mariposa era una
representación del fuego y por ello entra en el símbolo que fue hecho por los
mexicanos para representar la guerra. La movilidad de la mariposa los hizo
tomarla por símbolo del movimiento del Sol Nahui Ollin y por eso también era
símbolo de los dioses del camino, Tlacon tontli y Zacatontli.
La mariposa era la representación de los héroes y de personas
importantes que habían muerto; también lo era de las almas que tienen su casa en
el cielo, de los guerreros caídos o de los guerreros sacrificados en la piedra
de los sacrificios así como de las mujeres muertas en el parto.
Estas almas se transformaban después en colibríes de plumas ricas y en mariposas
Se cuenta que en las culturas antiguas de nuestro país sabían que las mariposas
ponían huevecillos, que éstos se convertían en gusanos y después en capullos y
finalmente en mariposas; también conocían la época de la
metamorfosis de diversas clases de ellas, para los grupos más frecuentes o las
especies de formas y colores llamativos tenían nombres específicos de acuerdo a
costumbres de las mariposas o de las orugas. Según Beutelspacher(1998) en su
libro "Las mariposas entre los antiguos mexicanos" llamaron a los huevecillos de
las mariposas "ahuauhpapálot", a las orugas las llamaron "ocuilpapálotl".
Para seguir con estos insectos prehispánicos, se sabe que tuvieron tanta
influencia que utilizaron los nombres de Papaloapan, para un río en el Estado de
Veracruz (de las raíces papálot-mariposa; y apan- río, originando el significado
de "Río de las Mariposas", y también en la palabra Papalotepec, que es una
localidad en el Estado de México, encontramos en sus raíces de papálotl-mariposa;
tépetl-cerro, siendo el significado "en el
cerro de las mariposas".
La poesía indígena de los guerreros osados, crueles y sanguinarios hacia
referencia a su gran interés que centraban en la naturaleza, ya que poseían una
extraordinaria sensibilidad para apreciar y gozar aspectos sobresalientes, de
allí que en sus escritos existan claras referencias sobre las mariposas, siendo
en ocasiones el objeto del poema, y en otras empleándose en un sentido
metafórico.
En tiempos antiguos la mariposa fue transformada en una diosa, la cual a su vez
era símbolo del amor, diosa de las flores, de la vegetación, representación del
fuego y muchas otras atribuciones.
Se conoce también que después de la Conquista y dominación españolas se hizo una
destrucción masiva de todo lo que recordara algo de la esplendorosa cultura
sometida; de allí que los libros o códices en que estaba contenido el
conocimiento de los pueblos fueron quemados en grandes hogueras, y sus ídolos
fueron rotos o en el mejor de los casos, se emplearon como base en los cimientos
para la construcción de la nueva ciudad española. Esto contribuyó a que se
rescatara poco del patrimonio universal, en parte a la colaboración de los
frailes, uno de ellos fue fray Bernardino de Sahagún.
Así es como ha sido tratada la mariposa desde generaciones atrás, como símbolo
único e importante para los cultos, y como cada año la población completa de
Mariposas Monarcas emprende el vuelo hacia la ruta destinada según la epoca
hasta desaparecer, esto ha ocurrido desde hace muchos años y
seguirá ocurriendo si la sociedad se lo permite.